Almohada sin huella

Almohada sin huella
Desirée Marín Sevilla
2010
p.p 72

Contratapa

Esos poemas parecen haber nacido de la impotencia. Cuando ya nada se puede hacer, cuando ya se ha llorado todo, cuando ya se ha intentado lo tangencialmente humano y quedan solo, como último recurso, las palabras. Y con ellas la poeta Desirée Marín decidió auto exorcizarse. Sacarse el dolor, sabiendo, acaso, que nada es para siempre, pero el recuerdo a veces es otra vida. La poesía es un ente liberador porque conduce el sentimiento hasta otro lenguaje, que, además de verdadero, es bello.
El poema siempre será un tajante y verdadero oxigenador, un particular sicólogo del cual el poeta –y muchas veces el lector- dependerá siempre. Y con el coraje del poeta valiente, Desirée no permite adentrarnos en su particular lenguaje, en sus imágenes que deslumbran en pasión y rigor, componentes enteramente indispensables a la hora de poetizar con garra y verdad.
Una voz nueva, que entra firme por los senderos de la nueva poesía ecuatoriana. Esta poesía que tiene y voz no intenta callar ni ocultar. Una tendencia que se oye, en medio del silencio de las voces ocultas.