Bajo las alas hay un hombre

Bajo las alas hay un hombre
Cristian López Talavera
Premio Nacional 2015
p.p 67

Contratapa

El texto es un lugar para habitar. Lo habita el lector cuando ha decidido recoger un poco de su sombra y meterse piel adentro. Aunque más allá de la catarsis que se insinúe al leer el texto, más allá de la búsqueda emocional, está la intención de caer en una trampa, una trampa en la cual el lector espera se lo condene para luego ser liberado y absuelto en el abismo. Pero el lugar para habitar está hecho por un arquitecto de niebla, por una voz que deja su huella y se retira, se retira de la casa construida. En este caso, el poeta hace un edificio con sus confesiones, invita a pasar al lector ojo adentro, nos abre la historia de la familia y del dolor, nos abre, mediante música de lluvia o silencio, no solo la puerta de una casa, también la puerta de una ciudad, de un mundo. Un lugar apesadumbrado, desesperado por no poder moverse, por no saber a dónde ir sin los ojos del padre, con la canción rota de la madre, a quien si hijo ha ofrecido un bastón de palabras, no tanto como para que se sostenga, como para que la caída duela un poco menos.

Walter Jimbo