Espera de la hoja

Espera de la hoja
Rene Gordillo Vinueza
p.p 83
2017

Contraportada

Sin lugar a dudas, la mejor recomendación de este libro, es una hermosa y poética coincidencia. Mientras leía estos poemas breves, concisos y sabios de René Gordillo Vinueza, comenzaron a resonar dentro de mí, ciertos acordes, ciertas notas de Chopin. De repente, ante mis ojos un poema de René: “Chopin”.

De corrientes así, milagrosas y subterráneas, está hecho este libro. Kafka, Borges, Homero. Pero también – extrañamente en un joven poeta – está hecho de experiencia y consustancial sabiduría. En alguna parte, Gordillo Vinueza, nos advierte que la vida no es sino una larga espera para el vencido. ¿Harían falta más comentarios?

Iván Oñate

Termineternal

Termineternal
David Acosta Herrera
p.p 193
2017

Contraportada

Como si el poeta fuera el Semi – Dios que planteaba Huidrobo para crear un universo poético: épico y distinto, un disturbio de novedad y creación, así se presenta el libro Termineternal de David Acosta, poeta que plantea un universo paralelo frente a su realidad: el amor, el dolor, la vida y la muerte, como un sombra nueva, planteada de otra manera, como un canto codificado que invita al pensamiento y a las imágenes que rozan las puertas simuladas del surrealismo y de las nuevas y edificantes posturas de lo nuevo e inquietante.

La propuesta de Acosta sirve para derrumbar el edifici de lo convencional, llegando a posiciones de vanguardia cuestionadora y tormentosa. Las preocupaciones del hecho y el acto de escribir, del poeta y su oficio, de la satisfacción dolorida del ser pensante y refelexivo, del ente filosófico que crea, pasan revista por este libro novedoso y lástico que removerá las fibras de las nuevas promociones de autores líricos y de lectores apasionados por buscar nuevos nombres y nuevas posiciones frente a la misma realidad que asombra y conmueve.

 

Siempre fue la lluvia

Siempre fue la lluvia
Christian Zurita Estrella
p.p 124
2017

Contraportada

Escribir es rezar de un modo diferente -escribió el poeta colombiano Cobo Borda: Un acto de fe, capaz de volver extraordinario lo ordinario, de llevar la palabra al lugar del embrujo. Este libro que el lector sostiene en sus manos, es prueba de ello: el poeta Christian Zurita Estrella nos transforma continuamente, nos superpone: nos deja perdidos con un abanico de marzos tempranos: una solo imagen levitada, para demostrar que aquí sucede, aquello que decía Ángel González: el lenguaje poético se parece al ordinario, pero no lo es; Zurita Estrella convoca a las palabras a un encuentro inesperado y otro reino se crea, ese Polvo de Armonía, como nos lo refiere él mismo, en una pieza de este libro en donde “Siempre fue la lluvia”.

Rolando Kattán

Sísmicas mariposas

Sísmicas mariposas
Juan José Pozo
2013
p.p 91

Contratapa

El haiku siempre limita, pero siempre descarga, siempre brilla en el hallazgo. Es como el soneto de occidente. De él siempre salen hallazgos. El verdadero poeta se deja notar en cualquier patrón. Y no es coincidencia que poeta tan joven como Juan José Pozo –y tan hipersensible y tan lector y tan seguro de sí- se haya dejado atrapar por esta forma. No sé si él atrapó a las sílabas o si el ritmo oriental lo atrapó a él. Lo cierto es que este novísimo y jovencísimo poeta se presenta con estos micro poemas de enorme visión, de sentida sensibilidad y de una riqueza sorprendente en la imagen.
La sorpresa está presente en este poemario compuesto por estos pequeños poemas trabajados con el cincel y el oficio: las dos redes que asisten al poema. Pero el poeta es más: siempre debe estar sumergido en la comunicación para entregar su mensaje a tiempo y dejarse sostener por ese deseo imperante del amor a los otros. Esto lo tiene Juan José y con creces. Su libro es el principio de la pirámide que será su obra. Debemos saludar a este libro con asombro y con augurios, para que siga caminando por las lindes de su imaginación. Este poeta es el presente y el futuro de la poesía. El haiku es su esencia: en ellos ha guardado su asombro. Ni más ni menos.

Pre – esencias

Pre – esencias
Marcelo Gustavo Silva
2012
p.p 76

Contratapa

Marcelo Silva (Quito, 1964) es un poeta que la poesía ecuatoriana está adeudando. Por ello, esta publicación es un pago a ese olvido (o, acaso, auto olvido). Nacido y criado en los 70s y 80s, Silva sería uno de los poetas “puente” entre la penúltima y última generación en la poesía del Ecuador. Este libro fue el primer finalista en el primer concurso Paralelo Cero 2010 – 2011. Sus versos son fuertes, están sazonados con las lecturas vividas y válidas de su autor. Enorme lector de poesía, filósofo y cronista del nihilismo posmoderno, esta obra se sostiene en el dolor y se engrandece en grandes formas filosóficas de erotismo conceptual. Versos de la reflexión y el decir, burilados y aceptados en el tiempo y en las aguas (el mejor juez del decantamiento). Su verso desnudo y abarcador ha concebido la madurez de su mejor cosecha. Han sido muchos años para el nacimiento de este libro. Esa paciencia ha hecho que la poesía de Silva sea vista como una isla desierta y salvaje dentro del cenáculo de la literatura ecuatoriana del nuevo siglo.

Piel de espejo

Piel de espejo
Elizabeth Terán
2015
p.p 59

Contratapa

La luna y los poetas siempre han resultado un dúo que dinamiza a la poesía. Siempre han sido una bomba molotov que explota en la figuración poética. El poemario de Elizabeth Terán es una declaración de principios y una verdadera carta de auto reconocimiento: ella es una lunática compulsiva, una hija directa de la luna que posee todas las significaciones para resolverse en la luminosidad de su brillante y herido corazón blanco y transparente. El otro lado de la luna y sus otros reflejos: el amor y el dolor, la espesura del recuerdo, todo lo que uno añora y anhela, lo que uno necesita, lo que uno es, lo que uno desea, lo que uno comenzó a ser luego de amar con la fuerza de un torrente, luego de sentir el confort de aquel que se siente amado, caer en los miedos, el silencio, el dolor, la ira y el desconsuelo. Y ahí está la poesía, siempre. Siguiendo a los lunáticos que en el mundo son. Viviendo en las pieles transparentes, en los intersticios de sus deseos. ¡Qué más va a ser la poesía sino el constante deseo y el constante temor y el constante futuro! Como si parafraseáramos a Rubén Darío.

Este trabajo de Elizabeth Terán ha limpiado su corazón con el brillo de su luna interior y promete que no será el último, que seguirá lavando sus penas (como la lavandera de César Vallejo) con la poesía, para bien de los que amamos leerla.

Pendientes

Pendientes
Javier Valencia Galarza
2013
p.p 66

Contratapa

Silencioso. Oculto entre el ruido citadino y la costumbre. Sin decirle a nadie la sorpresa de su voz. Así parece haber formado Javier Valencia su discurso poético. Una voz sujeta al patrón musical, pero también a la ruptura de la imagen y el sentido. Por su bosque de poesía está siempre buscando, a través de la fortaleza de sus textos, las respuestas que, por ejemplo, el amor le pueda entregar, mientras se desencadenan una serie de repreguntas a sus cuestiones.
Este poeta se fue haciendo en la paciencia. Leuda su discurso, y sus palabras son el nuevo pan, la nueva anatomía de una voz que siempre va engarzándose en nuevas connotaciones.
La poesía debe siempre dejarnos en la insatisfacción diría Juan Gelman, y así parece sentirse a la voz de este libro. Bello recado de un nuevo tono que crece, que no evita que la infección se dé en el cuerpo del lector; un mensaje que no cura, ni que remedia nada. Porque la poesía no es analgésica, ni milagrosa. Es un ritmo y un caudal que nos lleva hasta donde nos vemos iguales: el poeta y su receptor.
Los poemas de Javier Valencia se han venido hasta este libro para quedarse en la poesía de nuestra lengua. Y que así sea. Ni más ni menos.

Mantícora

Mantícora
Jorge Andrés Espinosa
2013
p.p 58

Contratapa

Jorge Andrés Espinosa tiene fuerza, valentía y voluntad para extraer, con sus versos, el dolor del deseo y el amor, hasta convertirlo en este puñado de poemas que consagran a su juventud y a su sensibilidad.
La Mantícora es ese irrefrenable monstruo mitológico que pretende derrotar al disminuido corazón de esta voz poética, desmedidamente sutil y poderosa, que se enfrenta a la obsesión del amor con coraje y sumisión, alcanzando altos niveles de renovada poesía, con un discurso riguroso, trabajado bajo el sentido de lo estrictamente poético.
En todos estos textos vive una suavísima y firme sensación de poesía, que va a ir creciendo hasta convertirse en una voz, en un estilo, en una estructura que ordene el pulso de sus sentimientos. Un trabajo que nace de lo empírico y termina en lo poético. Que fue creado para librarse del dolor, terminando en la pureza del lenguaje, al que solo se llega humildemente, con talento y con ese misterio que tienen los poetas y que migra de esas almas tormentosas que son las que conviven con el símbolo y la imagen de la palabra. Ni más ni menos.

La revolución de tus cuerpos

La revolución de tus cuerpos
Santiago Grijalva
2015
p.p 66

Contratapa

Una plaza con cafetines nocturnos que esperan por un bohemio consuetudinario. Una muchacha en la equina, otra, que asoma en la memoria y una, más allá de los recuerdos de un hombre, que pasa revista por su vida intensa. Puñados de experiencia. Muchos de ellos fueron puñaladas, otros, certezas duras. Aprendiendo a vivir en medio de la revolución y el asombro. Vistiendo el traje onírico de un cronista de Indias, el poeta Santiago Grijalva trae su primer recado poético: preciso, legítimo, verdadero. Nada de poses frente a las novedades lingüísticas. Él parece saber que el estilo es el hombre. Que lo único nuevo bajo el sol es su experiencia. No se ha vertido en propuestas de otros, no se ha dejado llevar por las modas.
El deseo y la ansiedad de un mundo mejor, heredado por su pasado, parece ser su grito, empapado por una suerte de ternura radical, por un amor enfermizo hacia la poesía de sus mayores y sus mecenas de gracias y recados: Benedetti, Ceratti, Sabines, Chalie García, entre muchos otros que forman parte de su catálogo de abrazos anónimos.
Los depurados y sugerentes poemas de este libro nos anuncian que tenemos poeta para rato. Y así será, porque la poesía no le perdonará si la olvida o la engaña con otra. Ella, la poesía, también sabrá qué hacer con el poeta, la revolución. Aunque sabemos, como decía Juan Gelman, que con estos versos no harás la revolución.
Este libro formará parte de un abanico de nuevas voces que se están haciendo notar prematuras, profundas y verdaderas en nuestra, siempre vigorosa, poesía ecuatoriana.

La danza del caído

La danza del caído
Jorge Valbuena
2012
p.p 72

Contratapa

La Danza del Caído de Jorge Valbuena (1985), joven poeta colombiano, camina entre los brotes de una imaginería intensa y pura, una mezcla con la (su) realidad asimilada desde una voz poética que se sorprende en primera persona. Su discurso carga la alforja que ha dejado la herencia de la gran poesía colombiana. Su poética está sumergida en el dolor como concepto, acaso efecto de haber nacido en una generación de post guerrilla, de post resentimiento, de post huida. El desencanto y la emoción se van haciendo uno en este libro. Ligado a un profundo discurso que se enaltece en la luz de sus imágenes fuertes, su verbo será el futuro próximo de la poesía colombiana atravesada por la fuerza de una tradición que no se deja inmolar por las modas mediáticas ni por las gratuidades supuestamente renovadoras. Este primer libro es el testimonio de un trabajo abarcador y obsesivo, de un entusiasmo que no se difuminará nunca, para suerte de la poesía que siempre vive en épocas de crisis, siempre al filo del peligro, donde vive la belleza verdadera y perpetua.