De cara al fuego

De cara al fuego
Siomara España
2011
p.p 99

Contratapa

Que no se diga que la manabita Siomara España se ha exiliado de la poesía. Se ha exiliado de la casa, de la poesía común eso sí, porque no estamos ante una principiante en la tortuosa tarea poética, ella lo sabe y lo asume porque su voz lírica nos enfrenta a los escarnecidos que se esfuman en los portales de la ciudad maldita. Imagen e imágenes sólo posibles en poesía de alto vuelo.

Pedro Gil

El tema de la locura –ese Alivio Demente como denominó Siomara España a uno de sus libros –martilla en las páginas de la antología… La locura implica aquí desvío de una línea recta señalizada por los grandes cartelones de la prudencia, la formalidad, la mesura; en suma, la lucidez frente a una cordura-alienación, un sentido común carcomido por la hipocresía, la sensatez de los cementerios. Juegos visuales, audacia en la disposición tipográfica al modo de los caligramas de Huidobro e imágenes rotundas, sostienen el decir desenfadado de Siomara España.

Jorge Boccanera

Pienso que la búsqueda de un discurso personal para testimoniar/reproducir los embelecos amorosos es un reto para quien quiera explorar los laberintos con un discurso que no se apoltrone en las trivialidades del fraseo rutinario, en este caso, el riesgo como dicen los mongólicos tartamudeos televisivos en los concursos, la prueba ha sido superada… precisamente porque los convencionalismos líricos como maldición gitana proclaman que las mujeres cuando escriben cantan al amor. Los oceánicos embates de lo ya dicho no pudieron doblegar con sus cantos sireneros a Siomara España.

Pero no sólo el amor le preocupa y obsesiona. Sin que lleguen a los rigores de un feminismo lastimero la condición de la mujer es vista con mirada que va de la complicidad de género al desenfado autocrítico para testimoniar la odisea de ser mujer en tiempos como los nuestros. Siomara España juega con la apariencia de la sencillez expresiva para sacudirnos de la comodidad de lectores bien portados que disfrutan de una sesión de imágenes afortunadas, e irrumpe con el corte de un bisturí a flor de piel.

Fernando Nieto Cadena