Deseo y tierra / Ventanas de la noche

Deseo y tierra / Ventanas de la noche
María Aveiga del Pino/José María Muñoz Quirós
p.p 67

Contraportada

2alas es una colección de poesía creada por El Ángel Editor, desde Ecuador para el mundo hispano, que pretende reunir a muchos de los grandes autores más importantes de la poesía ecuatoriana con sus grandes colegas iberoamericanos, y que este encuentro se vuelva un lazo cómplice que traspase fronteras, que junte sensibilidades similares, que permita que dos poéticas se den la mano y traten de alcanzar al lector a través del vuelo cómplice de dos alas que crean a ese pájaro del poema.

En este libro están juntas las poéticas de María Aveiga del Pino (Latacunga, 1964) y José María Muñoz Quirós, (Ávila, 1957). Los dos conducen sus versos por sensibilidades parejas, pero personalidades y estilos distintos.

Iván Oñate, poeta y crítico ecuatoriano, dice sobre el trabajo poético de la ecuatoriana: Su lenguaje está cargado de una peligrosidad sutil, de una esencia impalpable, último grado antes o después de la irrealidad. Poesía de fuego y abismo la de María Aveiga, porque da cuenta no sólo de la realidad presente, sino sobre todo de la realidad ausente.

En la otra ala, el gran poeta español José Hierro dijo sobre la obra de su coterráneo: José María Muñoz Quirós sigue la vía del verdadero poeta: desprenderse de todo lastre que impida el vuelo. Puro músculo poético sin adiposidades ni perifollos. Sobrio, precisó… y todo reaparece en la memoria entre luces, sombras, misterios de lo evidente, niebla, desconsuelo, desolación; recurrencias a San Juan de la Cruz que tanto sabía de cosas vividas y olvidadas entre ráfaga de desmemoria diluidas en el tiempo. Poesía aparentemente serena. Amarga en el fondo. Hermosa sin afeites. Es pura desnudez del espíritu. Un poeta que no se duerme en los laureles porque sabe que la propia poesía está por hacer.

El ave de estas dos alas construye su nido con palabras. La poesía será siempre el mejor lugar para vivir; ella es libre y migra como las golondrinas que no hacen el verano, sino que lo cantan. Los corazones lectores la necesitan para seguir palpitando.