El abismo de los justos

El abismo de los justos
Abel Ochoa
2012
p.p 75

Contratapa

La poesía de Abel Ochoa Es un descubrimiento. Llega rodeado de una atmósfera entre parnasiana y maldita. Su discurso citadino retrata sicológicamente a los otros yo que poseemos todos. Sus textos poéticos se sujetan a patrones supuestamente olvidados y menospreciados por la lírica actual (métricas precisas, alejandrinos y sonetos de sonoridad petrarquiana) y llega airoso conquistando la forma y el fondo inusitado de su discurso. Muchos de sus poemas salen renovados de los cantos malditos que inmortalizaron a los grandes simbolistas franceses. Cultor de la imagen fuerte y soez, en comunión con las hostias desoladas de la humildad, su poesía cruza el río tranquilo de Heráclito, pero arriba por un delta, hasta el Estigia, en donde encalla su ira. La poesía triunfa sobre cualquier artilugio. Él está para quedarse en el poema. Y lo recibimos con beneplácito y con los ojos dispuestos a la contienda con su palabra joven y segura.