Es luciérnaga la ceniza

Es luciérnaga la ceniza
Pablo Raymond Mériguet Calle
p.p 82
2017

Contraportada

Encierro todo lo que me rodea./Yo rodeo aquello que me libera” Estos versos de Pablo Meriguet,  joven poeta ecuatoriano, trazan el mandala de su poesía.

Pablo, con quien nos hermanamos en Quito, tiene el poder de amplificar el sonido hasta destilar la esencia de la música. Y es éste otro de las característica de su escritura. Con el discurso fervoroso inquiere en el mundo, lo saquea y desnuda. Se mueve en él multiplicando espejos a los que interroga y lo interrogan. Y en esa multiplicidad se desencadena hasta dar con esa otra verdad que la poesía sólo destina a quienes se atreven a correr el riesgo de internarse en sus ocultas dimensiones.” Yo también caliento el sol/y mojo el agua./También le dueles al odio,/asesinas a la muerte cuando la piensas”. y – como en estos versos- hace diana, iluminado y rotundo. Y así muchos otros en los que se revela un creador enfebrecido y verdadero. Este libro maravillado da prueba de ello.

Utilizando una dialéctica tan incisiva como emocionada toma posesión de su sitio y desde allí se divide y crece en otros planos donde los cuerpos , la materia misma transida

de radiaciones que la resignifican, baraja de nuevo para que se abra paso y abarque físicamente lo irreal y lo real metafísicamente. Para construir su cosmogonía.

 Y es de celebrar que estemos frente a un intenso poeta arbolando desde temprano el campo de su grandeza. Con la percepción profunda y sin que le tiemble el pulso para afrontar los grandes abordajes. Seguro de emerger del caos, con una esmeralda viva entre las manos. Y con la naturalidad de “ese soldado que crea de la nada una puesta de sol” como dice en uno de sus poemas.

Con el mismo milagro con que engedran una luciérnaga radiante las cenizas.

Leopoldo Castilla