Espalda mordida por el humo

Espalda mordida por el humo
Sonia Manzano
2013
p.p 67

Contraportada

Una mujer condenada a la desacralización, a remover todas las piezas de un ajedrez empotrado en la historia y ponerlas en un sitio distinto: con más aire, con más libertad. Una mujer escribiendo unos poemas que rompen los diques de esa gran represa que es la historia de los versos políticamente correctos. Una mujer que se salta por en medio de la diafanidad fofa, de aquella poesía “pura” y “sutil” y que nos encamina hacia el desequilibrio, hacia la transtextualidad, hacia la libertad de las formas: y aquí está. Sonia Manzano, cargando el saco pesado de la ironía y entregándole a cada verso con su personalísima voz poética. Manzano no podría ser poeta sin su “yo”. Esa única primera persona que se escapa de los formulismos y va a darse contra la pared de su propia sabiduría: una reconstructora de sus conocimientos.

Con este nuevo libro ha logrado ampliar un discurso desde el culto gesto del barroco (por la riqueza idiomática y por ese guiño de ojo que le hace a Sor Juana, a Góngora, a Lope, a los místicos, a la historia bíblica, y a esa atmósfera medieval y religiosa). Además, la emoción y la conmoción que logra con su discurso riguroso y libertario. Una voz juguetona con todos los convencionalismos del lenguaje y de la vida: hace retruécanos a los significados y a los significantes, a la vida de una voz poética que no renuncia nunca a un estilo: porque eso es Sonia Manzano, un estilo, una voz única, la portadora de un nuevo plano de arquitectura para construir sobre lo ya dicho. Descartiana: de todo duda, a todo lo vuelve de otro matiz. Se arrima a otros discursos y los revitaliza, los vuelve novedades, se deja ir por el absurdo y regresa airosa y con una sonrisa a medio morder.

Grande, Sonia Manzano. Se ha superado a sí misma. Debe ser muy difícil saltar la barrera autoimpuesta de sus poemarios clásicos anteriores: Full de reinas, Patente de corza y Último regreso al Edén. Pero con Espalda mordida por el humo consigue ingresar a un territorio nuevo, diferente y siempre agarrándose de su voz hecha, desde siempre, para perdurar.

Esta es una voz inmensa del Ecuador para el mundo. He aquí Sonia Manzano, que como ella mismo diría para dentro de sí: La samaritana avanza y más allá de lo real maravilloso/ y de la maravilla hecha una realidad abyecta/ vacía su ánfora/ en el ombligo ciego de su propia leyenda.