Selección de poesía de los premios Paralelo Cero 2018

Premios Nacionales

La memoria de Argos de Christian Zurita Estrella 

Quito, 1993.

Es comunicador social para el desarrollo. Gestor de proyectos, locutor radial y relacionista público, fue reportero en la Revista Utopía. formó parte del grupo de poesía El tornillo. Ha publicado el libro: Siempre fue la lluvia (El Angel Editor, Col. Opera Prima, 2017). Voluntario en el COVI (Centro Opción de Vida), imparte talleres de oratoria y poesía en la comunidad quichua-hablante de San Diego.

Selección de poesía

Inconsciente

Hablo con el sabio del espejo.
Se va haciendo en el cristal
un tercer desconocido
más viejo
jirafamente justo
justamente hormiga
con arrugas en las canas
azucenas ocultas en la barba
y el aliento ensordecido.

Intenta decirme desde su socrático discurso
que vuelva al reflejo
del que salí.

Parábola de escuela campesina

Si me es posible, viento,
que llames desde lejos a las hiedras leñosas
levantaré temprano con mis manos
los relámpagos como andamios de la tierra.

Si me es posible,
dolerme en el céfiro
y derribarme a los conjuntos de la empatía,
la eternidad del campesino
dará luz al frío
que me ventaneará la mirada.

Si me es posible, viento,
escucharte en los hambrientos segundos del colibrí
¿te quedarías?

Lágrimas de azúcar para aterciopelarte la mezcla
viento vivo,
esperarte la correspondencia en los milenios de la hoja
viento de ecos,
y mis últimos años sordomudos serán dádiva aparte,
viento de muerte.

Si es posible,
si te quedas viento mío
desnuda la piel del tiempo que te canto.

Día 3

He abierto una ventana momificada
y una brisa harapienta
huele este hambre de países con esquirlas de olivos,
sin pacto con la historia.

La miss universo sonríe mientras un concierto de bombas se cierne en Libia.
Un enjambre de paseantes, abren sus ventanas y vuelan impasibles entre sangre y hojalata.

He abierto una ventana sin celosía
y el paisaje ha hecho de mí un río resurrecto
que se detiene mientras pasa.
Se da siempre y no termina.

 

Perros de niebla de Edison Navarro

Cotacachi – Ecuador, 1983 

Es comunicador social. Ha realizado estudios en preparación actoral en la Casa Malayerba. Textos suyos aparecen en revistas, antologías y selecciones poéticas dentro y fuera del país. Ha publicado DES-HABITADO; Jaguar Editorial 2012, UMBILIKAL, Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Imbabura: Colección de poesía “José Ignacio Burbano”. 2011.

 

Selección de poesía

Piedra al perro

Siempre quise decir a mi madre, que todo es su culpa
yo no pedí la noche en este mundo que se repite en la radiografía del espanto
vociferando que debo ser mejor, que todo lo que he leído es mentira,
que a la mierda Marx y la lucha sin sentido
porque el capital es mas fuerte que mis manos atrapando el frío.
Y no hay duda, mis manos atrapan el frío y pierdo,
mis manos tocan una mujer y es ausente melodía,
quizá un topo golpeando un madero es mejor tacto que mis manos.

Pero mi madre no tiene la culpa y la dejo en paz
porque soy yo el que rompió la clavícula del viento.
Estoy de pie y tambaleando, ebrio, porque solo ebrio puedo ser un ebrio que abraza,
porque solo ebrio puedo escribir la condena que merezco por romper ventanas y
correr sin una pierna, pensando que es posible escapar.

Nadie escapa, nadie es – capa, nadie escapa.

Soy un hombre bueno,
hice siempre las cosas esperando el diluvio
pero llegó el sol a quemar la paja, una rama, un brazo de árbol, un árbol, un pájaro,
y no hay quien apague el infierno por que el infierno es la memoria y la memoria no
se extingue, porque sobrevive en la lengua de todos los muertos y los muertos no
callan, porque callar es para los vivos que temen decir que han llorado cobardemente.

Yo no
yo estoy llorando sobre una piedra.

He vivido tantas veces, he sido el espejo y no el desierto,
por eso se lo que es caer de un caballo y levantarse roto la mandíbula para seguir
besando.
Siempre tuve valor, pero ante este agujero en la pared no se puede,
es un enemigo que no entiendo,
me saca de la cama para decir que siembre sobre el papel
y no siembro porque falta semilla.

No se si esto es un poema, pero si la foto de mi infancia.

Huele a carbón, el tiempo esta haciendo su trabajo,
es locomotora que se pierde sobre la riel inexistente.No hay vuelta atrás, nadie puede vivir dos veces en el mismo molino,
mañana vendrá un huracán a buscarme,
tomaré mi arma para disparar al cielo y romper toda la arena.

En este cataclismo, aprendí andar en bicicleta,
vivo de las ruinas donde crece el verano.
Hoy charlé con mis huellas, mañana le pediré a mi madre,
que arroje sin temor la primera piedra.

II.

Es atlántico
andes
árbol
hoja de marfil en el piélago
o charco
no importa,
hay que cruzarlo como carretera,
sin mirar,
ahogar entre las ruedas la historia de todos los hombres
animales escondidos en su inocencia,
porque no se van, porque nunca han estado.

Desde acá
dónde no estoy
emigrante del territorio de la calma
desconozco el sonido de mi nombre en la boca
de los caballos que corren tras su sombra,
en la partida hay dolor,
pero esto es miedo.

La sangre corroe la nube y la nube escapa
oxido en las pupilas, no polvo
en este camino hay oxido y el miedo es navaja
dibujando en el metal de la roca “how”
la canción más triste de Lennon,
sangra la roca y lloro con el silencio del niño que escapó de casa
cuando más lo querían.
Lennon estaba triste y no encontró camino.

–El mío Lennon, el mío, las ventanas crujen
pero soportan el cuerpo que huye–

Reflejo en el agua

Cada columna de luz es una vela encendida ayer,
una bomba explotando en el agua materna del primer sol sobre la tierra,
donde la genética del fracaso es un dique impidiendo que el río fluya:
la misma piedra, la misma agua, otro río desbordado ahogando la flor
río cristalino que arrastra a narcisos tristes que no se aman
río remolino, río con nombre de reloj en llamas,
río agua materna del segundo sol sobre la tierra.

He aquí el mar último que ampara la vorágine de lo que somos:
el tercer y último sol de la cuna, sumergido en la memoria,
la luz de ayer, mañana.

Premio Internacional

Cuarteto elemental de Hector Cañón

Bogotá, 1974.

Poeta y comunicador. Se ha perdido en recovecos de América Latina y Medio Oriente con lápiz y papel en mano. Ha escrito para los principales periódicos y revistas de Colombia y también del estado de Guanajuato (México). En 2013 fue asesor del Diario La Prensa de Honduras. Fue finalista del concurso de cuento “El Brasil de los sueños (2008)”. En 2009 ocupó el segundo puesto en el concurso de Conservación Internacional con un reportaje ambiental sobre especies en vías de extinción. Su texto “De primerísima mano” fue seleccionado en la antología de crónica bogotana (1986-2006), editada por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo, en la colección de Libro al Viento. Es autor de los libros de crónica “En la intimidad de sus bibliotecas” y “Hazañas colombianas” de Editorial Norma (para la que también trabajó como editor ) y de los poemarios “Los Viajes de la Luz” y “Antes de las olas, el agua” de El Ángel Editor. Algunos de sus poemas han sido traducidos a inglés, italiano y esloveno.

Selección de poesía

Declaración

Adentro de las siluetas
que habitan la tierra
solo hay vacío:
los huecos entre palabras
son más profundos que su rastro.

Es inútil hablar
cuando tienes todo por decir:
esta declaración es vasta
como las arterias encendidas
de las hojas que caen del árbol
y flotan en la corriente.

A mí sírvanme crudo
a la primera bandada de buitres
que anide mi última tarde
sobre la tierra.

Frente al ocaso

Las islas son silencios del agua
y la antípoda de los peces
es una bandada de pelicanos.

Al mar lo sacude el humor de los planetas
y cada ola trae el aliento de Dios
hasta nuestras costas.

Las penas son como el cuerpo
que pierde importancia en el agua
mientras el testigo flota frente al ocaso.

La memoria de las piedras

El río está quieto,
la tarde lo atraviesa
en todas las canciones
que las piedras
saben de memoria.

El silencio desnuda orillas
y me recuerda
que he estado soñando.

Al amanecer,
el río llega temprano
a todas las citas
y la corriente enseña
que solo el agua
sabe esperar al agua.