Hacen falta pájaros

Hacen falta pájaros
Juan Suárez Proaño
p.p 102
2016

Contraportada

Un poema se convierte en un buen poema cuando desde las páginas del libro salta a los ojos del lector y este se adueña de lo leído y lo convierte en propio, sintiéndose conmovido no sólo por la idea que los versos puedan transmitir, sino por la experiencia que sean capaces de provocarnos o recordarnos. De nada sirve leer que el poeta está enamorado o triste o solo si no podemos sentir en sus palabras que también nosotros estamos enamorados o tristes o solos, aunque sea esta una soledad felizmente compartida. Juan Suárez (Quito, 1993) hace de su falta de optimismo ante la realidad un ejercicio de contención poética que avanza verso a verso hacia la luminosa esperanza que el sujeto poético encuentra en la rehabilitación de la memoria, en la construcción del amor y en la propia poesía, como un ejercicio minucioso de artesano de la palabra. El poeta mira con expectación y con ternura todo lo que sucede a su alrededor, y de cada imagen guardada crecen poco a poco las páginas de un libro que busca en la ciudad los restos de una naturaleza añorada; la luz en el cuerpo desnudo de la amada: “Cuando estaba tu cuerpo / no hacía falta / encender la luz.” y en la poesía el refugio frente a la hostilidad reinante. El título del libro es una verdad abrumadora: Hacen falta pájaros, pero Juan Suárez nos reconcilia con la idea de que a la poesía en español no le faltan alas.

Javier Bozalongo