Hermano sol, hermana muerte


Hermano sol hermana muerte
Marcos Rivadeneira
2013
p.p 35

Contratapa

El sosiego y la obstinación convierten al tema de la muerte en una poética eterna, difícil y siempre inexplorada. Como cuando cualquiera ve el mar y no hay forma de que uno le ponga punto final a sus sensaciones, a las palabras, a sus significados.
Así es la poesía de este libro: sobrio, sentido, trabajado con obsesión, con rabia, pero también con el tono de la añoranza, con el recuerdo cotidiano de lo que fue. Porque más vivimos del recuerdo que de la inmediatez. Porque el recuerdo siempre será lo que nos queda, en el futuro, del pasado. Y siempre estará más allá de la muerte como si se tratara de un paso irremediable en donde terminamos todos. Ya lo dijo Guiseppe Ungaretti: La muerte se paga viviendo.
La transtextualidad, el tono cotidiano, las voces perspicaces del conocimiento, de hacer la vida en la vida misma y no en la ilusión de la vida, se presenta en este poema. Este libro presenta una voz poética que se enrabia y se estimula en el momento eterno. Los seres humanos somos solo unos pocos instantes de vida a la que vamos aumentando con la dosis diaria del recuerdo.
La muerte es más muerte en los que quedan. Los que somos testigos sensoriales de las despedidas definitivas vamos recreándonos en los que nos faltan. Hermano Sol Hermana Muerte es el ejemplo palpable con este minúsculo y gigante libro de poesía eso que decía el gran Montaigne: Quien le enseña al hombre a morir, le enseña a vivir. Ni más ni menos.

Xavier Oquendo Troncoso