Hoy me da por llover de Luis Enrique Yaulema

Hoy me da por llover / Epigramas inscritos en el corazón de los hoteles
Luis Enrique Yaulema / Francisco Trejo
Col. 2alas
p.p 75
2017

 

Hoy me da por ser lágrima

Por: Santiago Grijalva

Será la noche o los días cambiantes en esta ciudad lo que lleva a Luis Yaulema a elegir el título de su obra, Hoy me da por llover, El poeta nos advierte con estas palabras acerca de su poemario, que se ha de dejar en esas letras, que encontraremos un centenar de imágenes que nos remitirán a la esencia, a reencontrarnos con los recuerdos que hemos ido arrumando con el pasar de los tiempos, andar en retrospectiva y observar como las cosas han ido transmutando al evidenciar nuestras huellas.

Cuando abrimos un libro de poemas, nos enfrentamos a un cumulo de emociones que se van enfrentando al lector, damos pelea, a veces dejamos que nos golpee, que nos lleve a la esquina y nos deje arrimados a las sensaciones, en otras ocasiones el lector resiste, le da batalla, no se amiga con el golpear de las letras, incluso he sabido de casos en los que los lectores salen ilesos después de abrir un libro de poesía, pero este no es el caso, al menos a mí, este lector amateur sin rango profesional en lecturas profundas, Hoy me da por llover me ha dejado KO al empezar el primer round.

Las palabras se vierten con naturalidad y ritmo dentro de los versos de Luis, nos remiten a una memoria de la que procuramos no tener registros, de las sensaciones que usualmente son muy humanas, para los humanos. Hoy me da por llover nos dice el poeta, pero a mí el día de hoy se me da por ser la lágrima implícita en estos textos.

Como nos dice el poeta: oí de días que les dan por llorar a deshoras y de amapolas/ oí de lluvia suspendida en las cornisas y de nostalgia, Yo había escuchado de los dolores y las nostalgias, pero nunca les había hecho frente como nos propone Luis en este libro, que con versos cortos y contundentes nos explica que el sentir va de la mano del dolor y las esperas: se queda cierta neblina sobre los poemas / en las coincidencias/ en el viaje oculto de los pensamientos. Yaulema llega como anticipándose al sentir del lector y nos dice que, por detrás de estos textos, aún quedan historias incompletas, imágenes que aguardan ver luz en otro orden de sus letras.

La remembranza de lo añorado y el recuerdo de lo impregnado en la piel, se hace presente con dureza sobre las letras del poeta que enuncia: tu ausencia empieza a inquietarme/madre, con el sentir sonoro retumba en el poema la imagen recobrada y entrañable de una figura que trasiende con permanencia en los textos del escritor, volviendo a ver la casa y el abandono que el hijo pretende realizar con el transcurrir del tiempo, sin embargo, existe la disculpa leve cuando nos dice: “ ¿Dónde está la casa?/ las piedras sin memoria/ arrastran las palabras/ antiguas semillas/ que se niegan a germinar.

Por otra parte y cómo si faltara más, la colección 2alas nos regala un cómplice para este camino de espinas y rosas de esta lectura, Epigramas inscritos en el corazón de los hoteles, es el título escogido por el poeta mexicano Francisco Trejo, que de forma concreta y directa nos hace sacar la cabeza de los libros y ver que es lo que se encuentra recorriendo nuestra realidad: “Encuéntrame en los hoteles. Ocúltame en ti. Ven a llorar conmigo lo irreparable del mundo” nos dice Trejo

Cuanta sincronicidad circundan en este libro, cuanta forma exacta de decir las cosas sin titubear, sabiendo que la esencia de la poesía radica en tener que decir y decirlo, pero no con alegorías, no con versos largos y enredosos, no con bombos y haciendo ruido, la poesía está clara, con versos cortos y circunstancialmente breve, dejando una tarea grande al lector, dejando un reconocimiento en cada imagen con ese nacer constante dentro de la poesía de estas 2alas construidas por Yaulema y Trejo.

Dos poetas que llegan a quedarse, que con dureza nos regalan un abanico de luces que se vierten sobre estos poemas, con estos versos no tenemos duda que el pisar fuerte, será solo la idea neurótica de tener el control, sobre el sentir mutable que surge con estas letras, desde diversas ópticas este libro no deja cabos sueltos, nos deja con sabores intercambiables en cada página, nos permite contemplar el peso de una despedida:

“Todo amor se recuerda con canciones y se fragmenta en ritmos”  dice Trejo

“Hay tristezas que no alcanzo a comprender/ la del río por ejemplo/ que se va quedando en cada orilla” Nos lo dice Luis

Para poder leer este libro hay que acompasar el corazón, ser testigo de como los poetas se fragmentan en cada sentir vertido desde su lírica, aquí no hay mucho más que decir, no hay que extrañarse si cada verso nace como si fuera una zancadilla para que el lector no se escape de sus letras.

Bien decía el poeta Rolando Kattán, ten los libros de poesía cerca de ti/ al lado de tu cama/ o de cabecera de cama/ o de cama/ nunca más lejos. Los libros de poesía se los lleva cerca, al menos cuando la voz poética se encuentra cerca de la sensibilidad de uno.

Hoy me da por llover, es un libro de lectura de velador, un texto al que recurrir en los momentos que se requiera soledad, nostalgia y sinceridad en la palabra. Un texto que llega a quedarse, a ser lectura repetida en las diversas instancias de la vida.

Qué gusto haber tropezado una y treinta veces con los versos de Yaulema, que alergia que sus palabras queden retumbando en la cotidianidad, es duro ver cómo afirma el poeta: que nadie toque el reloj/ que nadie toque mi cuerpo/ que nadie habite las cornisas// que se haga la luz. Y que estos versos se hagan piel en nocturnas espesuras, que se hagan latido en el sentir incansable, que se quede muy cerca del volver la cabeza y reconocer los dolores antiguos.

Aquí solo queda una brevedad de emociones recogidas en estos textos, aquí el poeta se funde con las letras, como queriendo ser uno, como queriendo evitar el dolor sin saber que la memoria es la cumbre y el llano de nuestro andar.

Selección de poesía:

al fondo
los cristales incitan a saltar

siguen siendo estrellas puntiagudas

me dejo caer
agoto cada palabra
cada instante de oxigeno disimulado

de bruces espero
un ligero instante de universo.

 

se queda cierta niebla en los poemas
en las coincidencias
en el viaje oculto de los pensamientos

se queda cierto verbo
colgado en la memoria

 

todo coincide

la misma ventana
la luz verdosa en sus manos
el mismo reloj crucificando las palabras

hoy me da por llover

 

la lluvia abre grietas
madre
y nunca más semillas de sol
ya no hay puentes
ladrillos las palabras
madre
pesan
también la casa me pesa
y el vuelo de las hojas
lentos los días
madre
las lágrimas también son lentas
como polvo cuesta arriba
tu ausencia empieza a inquietarme
madre

Luis Enrique Yaulema Orna
(Riobamba, 1968)

Es poeta, fotógrafo y gestor cultural. Ha publicado Teoremas (1996), “Traversa” (2005) en Ibiza España y tres (2011). Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Integró el consejo editorial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo Chimborazo, fue miembro del taller literario “sacapuntas”. Sus poemas han salido en publicaciones y revistas especializadas dentro y fuera del país.