La tempestad del laberinto

La tempestad del laberinto
Cazón Vera, Fernando 
p.p 194
2016

Contraportada

Fernando Cazón Vera (Quito, 1935) no solo es poeta: camina como poeta, tiene cara, facha, rostro de poeta. Es como que la poesía está más allá de su lógica de ser humano: su homologicus. Como que él sabe que los versos son parte de su riñón, o son su riñón mismo o un lunar, una sonrisa más, una lágrima menos. Es como que Fernando sabe que escribir es un ejercicio obvio y normal de los seres humanos. Es como que Nani Cazón se las ve fácil, con la poesía, frente a la vida. Para él no es nada ni de este ni del otro mundo, es solamente un ejercicio cotidiano: respira, come, duerme, ama, lee, ha reproducido a la especie, se ducha, se bebe un trago, mira el mundo y escribe, porque así es su naturaleza. Y así son sus básicos instintos. Ese fenómeno no lo tiene cualquier poeta.

Desde 1952 ya se leyeron sus primeros versos extraídos de la madurez de un adolescente con rienda total hacia la poesía. Es un maestro en la versificación, el verso libre y en las formas más vanguardistas y renovadoras de la lírica. Enorme cultor del poema total. Poemas casi sentenciosos, casi parábolas, en muchos casos, con un manejo extraordinario del humor, del absurdo y las emociones. En otros casos, poeta de la más honda y ancha rama filosófica. Poesía que dice, que asombra. Poeta y poema van de la mano: más de 60 años de trabajar el poema con una humildad sorprendente y genuina hacen del gran maestro Fernando Cazón Vera uno de los poetas vivos más importantes del Ecuador y de nuestra patria del Español.

Xavier Oquendo Troncoso