Obituarios de la carne / Acto textual

Obituarios de la carne / Acto textual
Gabriel Cisneros Abedrabbo / Rolando Kattán
p.p 67
2016

 

Contraportada 

2alas es una colección de poesía creada por El Ángel Editor, desde Ecuador para el mundo hispano, que pretende reunir a muchos de los grandes autores más importantes de la poesía ecuatoriana con sus grandes colegas iberoamericanos, y que este encuentro se vuelva un lazo cómplice que traspase fronteras, que junte sensibilidades similares, que permita que dos poéticas se den la mano y traten de alcanzar al lector a través del vuelo cómplice de dos alas que crean a ese pájaro del poema.

En este libro están juntas las poéticas de Gabriel Cisneros Abedrabbo (Latacunga, 1972) y Rolando Kattán (Tegucigalpa, 1979). Los dos conducen sus versos por sensibilidades parejas, pero personalidades y estilos distintos.

La extraordinaria poeta ecuatoriana Catalina Sojos dice sobre Cisneros: Precisa, como un puñal, la poesía de Gabriel Cisneros hiende nuestra carne y obliga a la lectura; cada verso es un imperativo a perseguir al escriba con su caudal interminable de metáforas y recursos estilísticos. Ese verbo que nos habita desde sus desfallecimientos y obituarios para trasmutar la sangre en poesía. Dueño de un estilo particular su poética discurre entre el despojo y el desvarío. Es así como encontramos la materia y el corpus en el que el poeta transgrede y reta, sonríe y debilita, en medio de paradojas y extremos sensoriales profusos y planeados en forma minuciosa.

Mientras que en la otra ala, el gran poeta español Juan Carlos Mestre dialoga con la poesía del hondureño así: Hay en tu libro una gran celebración de la inmenso, de la palabra y su duración en los dialogo con el tiempo de otros soñadores, el Edgard Lee Master de Spoon River, el Homero visionario, “los animales esféricos de Borges”, qué maravilla¡¡¡¡ También esa voluntad de Saint John Perse por desobedecer la costumbre y atravesar la civilización sin huellas de la barbare como en un solo canto se articula lo solar y el destino único de las estrellas. He gozado con esa pertenencia repartida de lo absoluto que tan claramente iluminadas, la humildad de algunas enunciaciones, la grandeza silenciosa de tantas otras. Y la redentora memoria que acude en tu voz a salvar, a acompañar, a fundar un espacio de resistencia moral ante las toxicidad de está época.

El ave de estas dos alas construye su nido con palabras. La poesía será siempre el mejor lugar para vivir; ella es libre y migra como las golondrinas que no hacen el verano, sino que lo cantan. Los corazones lectores la necesitan para seguir palpitando.