Pendientes

Pendientes
Javier Valencia Galarza
2013
p.p 66

Contratapa

Silencioso. Oculto entre el ruido citadino y la costumbre. Sin decirle a nadie la sorpresa de su voz. Así parece haber formado Javier Valencia su discurso poético. Una voz sujeta al patrón musical, pero también a la ruptura de la imagen y el sentido. Por su bosque de poesía está siempre buscando, a través de la fortaleza de sus textos, las respuestas que, por ejemplo, el amor le pueda entregar, mientras se desencadenan una serie de repreguntas a sus cuestiones.
Este poeta se fue haciendo en la paciencia. Leuda su discurso, y sus palabras son el nuevo pan, la nueva anatomía de una voz que siempre va engarzándose en nuevas connotaciones.
La poesía debe siempre dejarnos en la insatisfacción diría Juan Gelman, y así parece sentirse a la voz de este libro. Bello recado de un nuevo tono que crece, que no evita que la infección se dé en el cuerpo del lector; un mensaje que no cura, ni que remedia nada. Porque la poesía no es analgésica, ni milagrosa. Es un ritmo y un caudal que nos lleva hasta donde nos vemos iguales: el poeta y su receptor.
Los poemas de Javier Valencia se han venido hasta este libro para quedarse en la poesía de nuestra lengua. Y que así sea. Ni más ni menos.