Presentación del libro “Un animal parecido al deseo” de Vicente Robalino

UN ANIMAL PARECIDO AL DESEO

LIBRO DE POESÍA DE VICENTE ROBALINO

 

El día jueves 29 de junio, a las 19h00, en el Centro Cultural Benjamín Carrión (Calle Ulpiano Páez y Jorge Washington, esquina) se presentará el libro “Un animal parecido al deseo” publicado bajo el sello editorial “El Ángel Editor” en la colección “Entrenubes”. El evento contará con la participación de la poeta Ana Minga y el periodista Marc Bayes.

Vicente Robalino (Ibarra, 1960) Es profesor de la Escuela de Lengua y Literatura de la PUCE (Pontificia Universidad Católica del Ecuador). En los años ochenta fue integrante de los talleres literarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, coordinados por el escritor Miguel Donoso Pareja. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Póngase de una vez en desacuerdo (1990), Sobre la hierba el día (2001), Cuando el cuerpo se desprende del alba (2007), La invención del cielo (2008), El animal de la costumbre (2010), Para empezar el olvido (2013). También ha escrito ensayos La reconstrucción del héroe liberal en la narrativa sabatina (2009) y Experiencias del exilio en Alejandra Pizarnik y César Dávila Andrade (2015).

Marcelo Báez Meza, poeta, narrador, periodista ecuatoriano, nos habla sobre la poesía de Robalino y su libro “Un animal parecido al deseo”: […] Setenta y siete poemas escritos entre 2013 y 2017 aparecen macerados bajo una voz sosegada que usa la lente de aumento de la sensibilidad para auscultar lo cotidiano.

Hay una decena de poemas en los que se aprecia aún al gran humorista prosaico que fue en su primera etapa. Esos textos (que acaso pudieron estar en otro libro) conviven de manera armoniosa con los restantes, tan marcados por la saudade y un nihilismo militante.

Robalino no lo sabe pero ha logrado un libro que no se parece en nada a lo que se está haciendo en la poesía ecuatoriana de hoy. Ha creado un animal que se parece al deseo de hacer versos prístinos muy cercanos al tono clásico de la mejor literatura de siempre. […]

“Las palabras sedientas de eternidad/ inventan un célebre aposento/ su obsoleta morada”, dice uno de los versos. Un animal parecido al deseo es una prueba textual de esa sed de eternidad.