Salvia

Salvia
Juan Guillermo Sánchez M.
p.p 139
2015

Contraportada

Este libro tiene un hábito extraño. Por un lado hay un ritmo distinto, contemplativo, discurrido, diáfano. Por otro lado está el concepto del viaje, del movimiento. Por un lado se ve la serenidad en medio de los versos naturalistas. Por el otro, se deja notar esa gana de no escampar en el lenguaje poético de moda, de no dejarse llevar por el urbanismo desatado de la poesía contemporánea.

Juan Guillermo Sánchez, poeta que vigila lo que explora, es un búho sedentario en medio de una infinita cinta de película de 36 milímetros, por donde pasa la vida en blanco, detenida y el poeta tiene la obligación y el valor de irle dando forma a esa bitácora eterna que son las imágenes que se sostienen en la memoria.

Hermosos micropoemas se instalan en este discurso de concreción y paisajismo, como una suerte de haikú extendido.

Estos textos tienen espacio y oxígeno entre verso y verso y se dejan leer como si fueran ramas de un árbol luminoso que no deja de crecer en sus raíces.

Poeta distinto en medio de la gran lírica colombiana contemporánea.

Un poeta que se queda en la historia, porque ya no tienen remedio ni regreso y ya las velas de sus naves han vuelto a emprender camino por los océanos líricos interminables.