Siempre fue la lluvia de Christian Zurita

Siempre fue la lluvia
Christian Zurita
p.p 131
Col. Ópera Prima
El Ángel Editor
Quito, marzo 2017

 

Christian Zurita y su libro interno

Por Santiago Grijalva

 

Recuerdo la frase un amigo poeta que dice: hay capítulos de la vida / que se entienden en soledad  como los hay también los que se entienden en silencio, en una búsqueda incansable hacia uno mismo, buscando la razón y el porqué de las cosas. Así es como entendí y aprendí a leer el libro de Christian Zurita.

El joven poeta tiene una extenuante labor en su primer libro, debe irlo caminando verso a verso, espacio tras espacio, procurando mantener contenido al animal vivo de la palabra que quiere hacer de las suyas, pero Christian decide no detenerlo, prefiere hacerse amigo de sus palabras, hacerles pensar que ellas tienen el control, que él solo es una marioneta de esos versos; pero no, Christian les impone un ritmo con el que nos lleva de la mano y atrapa a cualquier lector, les pone dureza a las palabras y nosotros nos sentimos trasmitido a ese espacio y tiempo donde el poeta se dice a sí mismo: No te pierdas, por favor./ O dejaré de escuchar/ de comer y navegar/ de tanto en tanto/ en alguna alegría/ huérfana de pasado.

Siempre fue la lluvia es el primer poemario de Christian Zurita en el cual podemos sentir como llueve sobre esas letras que nos regala, llueve sobre su ciudad y sobre las calles que alguna vez abrazaron al poeta, en su poesía existe un sentido muy amplio del otro, una identificación de las personas, un reproche contenido hacia el mundo en que vivimos, y el poeta decide despertarnos de esta realidad El ser mayoría no es mi razón de ser.

Existe un abanico de poetas plasmados en estos versos, aun siendo uno, vemos a un escritor multifacético, pero siempre guiado por el amor, sin saberte presente/sin esperar con autenticidad conseguida/ te amé. El joven poeta sabe que existe una gran brecha que no se debe romper, entre lo romántico y lo cursi, por eso, Zurita trabaja los versos con paciencia de artesano, con todas las herramientas que ha ido adquiriendo en todos sus años, aunque pocos, son muchos para él, porque ha decidido dar cara a todas las esquinas oscuras de su memoria, ha esperado mucho tiempo en silencio, conocer todo lo que el pecho aprisiona, la historia que se va quedando con los años, como nos dice el poeta los recuerdos de los años/que vienen siendo uno.

Existe una especie de brújula en este joven, que siempre lo direcciona al norte de la poesía, da con el camino correcto al uso rítmico de las palabras, incluso en este libro podemos encontrar más de un soneto y sentir como la lectura fluye en ese devenir de las palabras, como se va mostrando la cautela y el trabajo del autor dentro de esos versos Ella es toda cereza por sus labios/La muerte no la toca por amarla/Yo fugaz la toco, y al besarla/muere mi boca repleta de agravios.

Pero al poeta no le basta con esto, no le es suficiente el ritmo, también juega con un lenguaje armónico dejando a muchos prendidos de sus letras y le da formas a las palabras, las hace bailar al ritmo que proponen sus dedos, como su poema “Quédate” que el autor dice: Te amor de lejos/Te cientos de colibríes/Te gusto haberte conocido/Te cargo de conciencia/Te Quito llueve conmigo y así nos va adentrado en el juego de palabras, en la doble connotación de las ideas, nos va haciendo parte de su ya marcado seguimiento rítmico y compas acompasado.

Habría muchas cosas que decir acerca de este libro, habría un sin número de posibles lecturas de estos poemas, podríamos encontrar un diversidad de sentidos en estos versos, pero me  gustaría decantar en una especialmente, que es, la que nos deja la ventana abierta para ver como el poeta decide mostrarse, no ocultar su trasparencia, dejarla impregnada en el papel y ponerla sobre una mesa en la casa, dejándola a la vista de todos, sin miedo a mostrar el lado sensible de su espíritu, guiándonos a descubrir la cercanía de su dolor; como un botón descocido que prefiere dejarlo colgar, sabiendo que así deben suceder las cosas, conociendo las durezas que pueden develarse al ver atreves de una ventana y Christian se reniega y resiste, diciéndonos “¡Me niego a cortarle las alas al cisne!” Christian resiste ante la vida, se pone un disfraz de super héroe y va por el mundo buscando hacer de el un espacio mejor, tal vez regalar más sonrisas a las personas, darles alegrías y certezas condensadas en palabras. El poeta tiene una conciencia voraz y melancólica, sabiendo que todo lo hecho en este mundo debe estar en función del bienestar del otro, como en su poema:

Analogía del árbol
Somos árbol y el fruto que damos no es para nosotros mismos,
Los árboles no tienen dentadura,
Siempre el fruto será para alguien más.

Y así nos quedamos con tantas cosas que decir de la poesía de Christian, con tantas lecturas posibles por hacer, de esos versos que han de conseguir dejarnos sin aliento en muchas ocasiones, que han de llegar a aliviarnos y aligerar la sangre en otros momentos o a dejarnos un remanente permanente en nuestra memoria, en nuestras frases o lo que es peor en nuestra idea del amor.

Selección de poesía:

Día

Hoy te hablo de amor y lo comparto con la llama.
Hablo de los amigos que son de toda la vida.
Es mi oficio hablarte -Un hombre cuando ama
no puede compararse con una llama extinguida-.
 
Y el lenguaje mudo nunca cesa.
 
Sigo con el castigo de decir lo que atardece.
Es como el hablar de un redundante camino
y cenar bajo la luna en un rosal que no crece,
recordar las memorias que bailan en el vino.
 

Quiteñismos
 
¡Qué shunsho!
No seas malita,
acompáñame al centro de La querida,
donde se infunden con vida
el mármol y las palomas.
 
Si acaso en un dejo de negligencia,
adefesioso me recuesto en una piedra
de Cantuña…
 
¡Carajo!
Si jamás fue ocioso
o bruto,
animal
ni mucho menos vivito.
 
Aguanta ahicito, muchacha
la omnipresencia light nos
cala los huesos.
 
El cine estafa, el café se llama Juan
y quien muda la ropa, Zara.
 
¿Cuán artera es la conformidad?
 
La querida
la centenaria
la ensangrentada
la subversiva y contestataria,
es el telúrico cóndor inconforme
que deja ver sus alas
a quienes no olvidaron
cuando fue polluelo.
 
¡Elé!
 
La plena,
los queridos resultan admirables,
no se quiebran en esencia de ciudad perenne.
 
¡Ponte pilas!
De una, acolita a avistar
el vuelo del quinde
y como se van a volver los errantes,
los que se fueron,
los de acento prostituido ¡joder!
los que pudieron ser,
los de aquí… que no están,
que sobreviven
Para regresar a La querida.
 

La Ronda
 
Dejo este rumor de vino hervido
en esta calle que alguna vez abrazó al poeta.
 
El dinero lo compra todo
en yenes, pesos, soles, dólares.
 
Compra las calles,
la sangre del escriba y el indulto del cura.
 
A veces, el amor y sus paradojas.
 
Escribo,
entonces,
sobre el tiempo que fue calle.
 
La solicitud además del caudal de luna
lamiéndole las piedras.
 
Las aceras dormidas
aún con la algarabía de las discotecas.
 
Y yo con esta pena de gigante dormido.
 

Semana
 
Desde tus ojos inmunes precisamente lunes
se levantan estandartes ciertamente martes.
 
Parecen dos tréboles artilugios, cada miércoles, refugios.
 
¿Cómo te digo que llueves justamente jueves?
Y lo que queda de este viernes, ¡me gobiernes!
 
Porque me la he pasado calladamente sábado
escribiéndole el poema que extingo finalmente domingo
a la mujer que fue semana.
 

Christian  Zurita  Estrella
 
Quito, 1993. Es Comunicador Social para el Desarrollo por la Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador. Gestor de proyectos y contestatario a lo incorrecto, locutor radial y relacionista público, fue reportero en la Revista Utopía. Ha participado en varios recitales poéticos, formó parte del grupo de poesía  El tornillo. Poeta, escritor y orador desde los 16 años.
 

Santiago Grijalva
 
Ibarra, 1992. Estudiante de Psicología Social Comunitaria. Pertenece al grupo de literatura Aporema. Publicó su primer poemario; La revolución de tus cuerpos (2015), bajo el sello “El Ángel Editor. Consta en la Antología de Poesía Española Contemporánea “Y lo demás es Silencio Vol. II” (Madrid, 2016). Actualmente es “Director de Logística y Mercado” en la Editorial El Ángel Editor.